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Duelo en la adolescencia abril 29, 2021

Compartir recuerdos evocados por un álbum fotográfico es una manera de recapitular una vida, ayuda a recordar eventos importantes y sirve de motivación en el sentido de vida.

En caso de duelo, el adolescente tiene que hacer frente al fallecimiento de un ser querido, al mismo tiempo que hace frente a todos los cambios, dificultades y conflictos propios de su edad.

Aunque exteriormente parezca ya un adulto, el desarrollo del cuerpo no va siempre a la par con la madurez afectiva. Es por eso que necesita todavía mucho apoyo para emprender el doloroso y difícil proceso de duelo.

Generalmente, se les pide a los adolescentes que sean fuertes. Muchas veces el adolescente, aunque sufra intensas emociones, no las comparte con nadie, porque se siente de alguna manera presionado a comportarse como si se las arreglara mejor de lo que realmente lo hace. Este tipo de conflictos puede tener como resultado que el adolescente renuncie a vivir su propio duelo (duelo aplazado o congelado).

Es frecuente que se espere del adolescente que sea adulto y se haga cargo de cuidar y ayudar al resto de la familia, sobre todo al padre o madre sobreviviente o a los hermanos más pequeños. Es decir, se le obliga a asumir roles que no le corresponden.

Si el padre o madre de un adolescente fallecen, mientras está alejándose física y emocionalmente de ellos, puede experimentar un gran sentimiento de culpa y de tarea inconclusa. Aunque la necesidad de separarse es completamente natural, esta experiencia puede hacer el proceso de duelo más complicado.

Algunos adolescentes pueden incluso mostrar un comportamiento inoportuno y preocupante. En este sentido, debemos vigilar, de manera muy especial, los siguientes comportamientos:

  • Síntomas de depresión.
  • Dificultades para dormir.
  • Extrema impaciencia.
  • Baja autoestima.
  • Fracaso escolar.
  • Indiferencia hacia actividades sociales.
  • Deterioro de las relaciones familiares.
  • Práctica súbita de deportes de riesgo.
  • Conductas riesgosas como conducir sin precaución.
  • Peleas de noviazgo, rupturas.
  • Relaciones sexuales descuidadas o promiscuas.
  • Negación del dolor.
  • Alardes de fuerza y madurez.
  • Intentos de suicidio.

Ante estos síntomas es importante buscar ayuda profesional.

En definitiva, el duelo en los adolescentes y los jóvenes sigue el modelo adulto, por lo que es muy importante que sean tratados con pleno respeto hacia su persona, procurando evitarles cargarles de responsabilidades como por ejemplo el asumir el papel del adulto fallecido.

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